En el marco del 135º aniversario de la encíclica Rerum novarum, el papa León XIV publicó su nueva Carta Encíclica titulada Magnifica Humanitas, un documento que busca proteger la esencia del ser humano frente al avance de la Inteligencia Artificial (IA). Con un enfoque profundo en el desarrollo humano integral, el Pontífice hace un llamado urgente a combinar educación y trabajo, advirtiendo que la técnica debe estar al servicio de la persona y no al revés.

Una Alianza Educativa para los «Nuevos Asuntos»

El Papa propone una «alianza educativa renovada» entre la familia, la escuela y las instituciones públicas para navegar la transición digital. Según el documento, la educación en este tiempo no puede limitarse a la adquisición de habilidades técnicas, sino que debe fomentar el amor por la verdad y el pensamiento crítico frente a la cultura de la inmediatez. En este sentido, León XIV subraya que es vital educar para decidir cuándo y para qué no utilizar la IA, protegiendo la capacidad de reflexión humana frente a la seducción de la «máquina perfecta».

El Trabajo: De la Eficiencia a la Dignidad

Uno de los pilares de la encíclica es la defensa de la dignidad del trabajo como «clave esencial» de la cuestión social. El Papa advierte que la automatización y la IA, si se guían únicamente por el paradigma tecnocrático de la eficiencia, corren el riesgo de desespecializar a los trabajadores y someterlos a una vigilancia automatizada.

Para contrarrestar esto, Magnifica Humanitas aboga por:

  • Sistemas centrados en la persona: La tecnología debe diseñarse para ayudar a quienes trabajan, no para obligarlos a adaptarse a la velocidad de la máquina.
  • Formación continua: En un mercado laboral cambiante, el Estado y las empresas deben garantizar el acceso a la recualificación permanente, para que las transiciones profesionales no se conviertan en una «selección cruel» entre quienes pueden actualizarse y quienes no.
  • Protección contra el desempleo: El Pontífice recuerda que el objetivo del beneficio no justifica sacrificar sistemáticamente el empleo, ya que el trabajo es un bien fundamental para la realización personal y la estabilidad familiar.

Hacia una «Artesanía de la Paz» en el Laboratorio

El Papa también dirige su mirada a los desarrolladores de tecnología, recordándoles que su labor es una forma de participación en la creación y, por tanto, conlleva una gran responsabilidad ética. Insta a los investigadores y académicos a revitalizar los principios de subsidiariedad y solidaridad para que la IA contribuya a una sociedad más justa. La educación para el trabajo debe, por tanto, incluir una formación ética que permita a los futuros profesionales ser «artesanos de la educación» y de la justicia en sus propios entornos laborales.

Responder a tiempos nuevos desde el quehacer de la APEP

En resumidas cuentas, León XIV invita a no ser «espectadores resignados» de la transformación digital, sino a reconstruir, como Nehemías en Jerusalén, los muros de la convivencia fraterna mediante un trabajo compartido que valore lo que ninguna máquina podrá sustituir: la capacidad humana de amar y cuidar al otro.

La centralidad del trabajo, en cuanto condición de desarrollo humano y social, es el objetivo propio de la Asociación de Promoción de la Educación Popular (APEP) como proyecto educativo. Esta encíclica ilumina el quehacer de la asociación e impulsa a responder cada vez más a esta nueva era, de manera especial en estos tiempos de reconstrucción nacional.

Puede conocer el documento pontificio aquí