En el ecosistema educativo, el conflicto no debe ser visto como una debilidad, sino como una oportunidad donde lo disruptivo nos invita a observar la realidad desde un ángulo distinto. Como educadores APEP, nuestra tarea va más allá de la simple resolución de problemas; buscamos transformar cada dificultad en un acto de aprendizaje profundo.
El proceso sistemático de la decisión
La toma de decisiones se desarrolla en un entorno de factores constantemente cambiantes, lo que exige una estructura clara para no perder el rumbo. Este proceso se divide en dos etapas fundamentales:
• Identificación del problema: Es el diagnóstico preciso donde se reconoce la brecha entre la situación actual y la deseada.
• Solución del problema: En esta fase se consideran diversas acciones, luego se selecciona e implementa la alternativa más viable.
Para garantizar la equidad, los directivos y gerentes deben emplear procedimientos sistemáticos, buscando siempre el proceso más objetivo y racional posible al momento de elegir un camino a seguir.
Ideas fundamentales
Decidir no es simplemente seleccionar mecánicamente entre la opción A o B, en el entorno educativo, cada decisión sea administrativa o pedagógica, comunica y refuerza un valor específico. Por ello, no buscamos únicamente la eficacia técnica, sino la prudencia como sabiduría práctica, equilibrando siempre la norma institucional con la singularidad y el rostro del otro, ya sea un estudiante o un colega.
Esto implica la valentía de aceptar que no poseemos todas las respuestas. El liderazgo educativo conlleva reconocer que el riesgo es inherente a la acción, pero es precisamente allí donde reside la ética. Educar en la toma de decisiones es, en esencia, enseñar a habitar esa incertidumbre con integridad, manteniendo la coherencia entre nuestros principios y nuestras acciones incluso cuando el resultado final no es totalmente previsible.
El conflicto surge inevitablemente cuando dos realidades o necesidades chocan. En lugar de imponer soluciones rápidas o superficiales, el educador propone un proceso lógico que comienza por suspender nuestras propias certezas y prejuicios. Esto nos permite escuchar activamente lo que subyace al malestar, resolviendo la tensión a través de preguntas esenciales: ¿qué necesidad no está siendo satisfecha? o ¿qué valor intentamos proteger? Bajo esta mirada, el diálogo no es una competencia para encontrar un ganador, sino la búsqueda de una verdad compartida.
El Taller y la oficina como Ágoras
La toma de decisiones y la solución de conflictos son las herramientas con las que esculpimos el clima institucional. Si decidimos con justicia y resolvemos mediante el diálogo, impartimos la lección más valiosa: que la convivencia humana es un proyecto que se construye, día a día, a través de la palabra y el respeto. Como bien señalaba Hannah Arendt (1961) en su ensayo La crisis de la educación:
«La educación es el punto en el que decidimos si amamos al mundo lo suficiente como para asumir la responsabilidad por él».
Fuentes
- Hernández Orta, G. (2012). Manual de gestión y resolución de conflictos. Inclusión y Equidad Consultora, S.C. Recuperado de: https://todosobremediacion.com.ar/wp-content/uploads/2021/08/Manual-de-Gestion-y-Resolucion-Conflictos.pdf
- Secretaría de Educación Pública. (2022). Resolución de conflictos en los centros escolares: ¿Cómo mejorar la convivencia en su centro escolar? Subsecretaría de Educación Básica; Dirección General de Gestión Escolar y Enfoque Territorial. Recuperado de: https://educacionbasica.sep.gob.mx/wp-content/uploads/2023/03/Documento-Resolucion-de-conflictos_25_OCT_2022_21_X_27-ALTA.pdf
- Daft, R. L. (2011). Teoría y diseño organizacional (G. Meza Staines & M. E. Mavri Hernández, trads.; 10.ª ed.). Cengage Learning Editores. Recuperado de: https://gc.scalahed.com/recursos/files/r161r/w23309w/Teoria_Diseno_Organizacional.pdf