La Asociación de Promoción de la Educación Popular APEP se une a la reflexión propuesta por el Santo Padre León XIV en su Carta Apostólica «Diseñar Nuevos Mapas de Esperanza», con motivo de la conmemoración de los 60 años de la Declaración Gravissimum Educationis, que subraya la tarea educativa como la esencia misma de la evangelización, una verdad que resuena profundamente en la propuesta educativa de APEP.
APEP ofrece la educación técnica desde los valores católicos, donde el educador, más que un instructor técnico, es un agente de transformación, quien se acerca a los alumnos más frágiles con el deseo de formarlos no solo desde la enseñanza técnica, sino formar personas íntegras que encuentren en el trabajo digno la vía para su desarrollo humano y cristiano.
En la actualidad donde atravesamos constantes avances tecnológicos y en diversas áreas del saber, la labor educativa es cada día más exigente, por ello el papa León XIV nos recordó en la exhortación apostólica Dilexi Te que “la educación ha sido siempre una de las expresiones más altas de la caridad cristiana” (n 68) está es la esencia y fundamento de la educación católica. Hoy el educador APEP juega un papel fundamental para que la educación sea, más que nunca, sinónimo de justicia social, dignidad y Evangelio vivo.
A lo largo de la historia los métodos educativos han evolucionado continuamente, en los últimos 60 años nuestra institución ha vivido y asumido estos cambios sin perder el carisma fundacional delineado por Monseñor Emilio Blaslov, las circunstancias de hoy nos recuerdan que “educar es un acto de esperanza y una pasión que se renueva”. (Carta Apostólica Dibujar Nuevos Mapas de Esperanza, n. 3.2)
El Santo Padre a lo largo del documento nos invita a cultivar una mirada amplia, que no tema a las preguntas ni a la complejidad de la realidad, y a recordar que la escuela católica es “un entorno vital” (n 5.2) donde la educación gira en torno a la dignidad humana, formando no solo en conocimientos técnicos, sino en la verdad, la libertad y la fraternidad.
La labor educativa católica apuesta por una formación integral de la persona que abarca lo espiritual, intelectual, afectivo, social y corporal, frente a los nuevas tecnologías, frente a esta realidad nos recuerda que “ningún algoritmo puede reemplazar lo que humaniza la educación” (n. 9.2), sin embargo deben de estar al servicio de la persona, el pacto educativo global propuesto por el Papa Francisco es un faro de discernimiento, innovación y testimonio profético para la educación hoy.