En este mes de mayo, cuando el mundo celebra el Día Internacional del Trabajador y la Iglesia honra la festividad de San José Obrero, la Asociación de Promoción de la Educación Popular (APEP) enfatiza que el trabajo no es solo un medio de subsistencia, sino la vía fundamental para construir la «Venezuela necesaria: fraterna y justa».

Nuestra institución nació de un mandato claro: formar a todos los venezolanos, con énfasis en los sectores populares, en la Educación para el Trabajo. Hoy, más que nunca, reafirmamos que «el petróleo no puede reemplazar al trabajo de los venezolanos». Un país no se define por sus recursos naturales, sino por el sacrificio y la voluntad de sus habitantes; por ello, nuestra misión es transformar el «parasitismo» social en una cultura de esfuerzo y orgullo por la labor bien hecha.

El corazón de nuestra propuesta es el «Ora et Labora» (Reza y Trabaja), una síntesis inspirada en la tradición benedictina que une la unión íntima con Dios con la capacidad profesional al servicio del amor fraterno. En cada Centro-Taller, buscamos que docentes y estudiantes vean en Jesucristo, el artesano de Nazaret, al «maestro modelo» a quien imitar. Él dio al trabajo una «dignidad extraordinaria» trabajando con sus propias manos, enseñándonos que el taller es un lugar de ascesis, mística y unión en Cristo.

Hacemos un llamado especial a nuestros jóvenes, a quienes Monseñor Emilio Blaslov llamó «discípulos que construirán la Venezuela que necesitamos». Ustedes están llamados a ser «pioneros y edificadores de enormes transformaciones». En tiempos de crisis, amar a Venezuela significa también «escoger las vocaciones más útiles: las vocaciones técnicas». Son estas manos capacitadas las que producirán los bienes y servicios esenciales para nuestra soberanía y bienestar.

A nuestros maestros: su vocación es un desafío por Dios y por el país. Les pedimos que sigan siendo transmisores de valores como la honestidad, la responsabilidad, la iniciativa y la audacia. Solo a través de una educación de calidad, que pase «del aprendizaje a la autogestión», podremos superar las cadenas de la miseria y edificar la Civilización del Amor.

Que san José Obrero guíe nuestras manos y fortalezca nuestra voluntad en este mes dedicado al esfuerzo que dignifica.