Por: Lcdo. Giclis Santamaria

Son 200 años de historia, misión y servicio ininterrumpido en cuatro continentes. El carisma sembrado por santa Joaquina de Vedruna, sigue más vivo que nunca. Especialmente late con fuerza en el corazón de la sociedad venezolana.

La historia de la congregación inició el 26 de febrero de 1826 en un pueblito de España llamado Vic. Allí, Joaquina de Vedruna, junto a nueve compañeras, fundó la congregación. Su meta era dar respuesta a las necesidades de su época mediante la educación de la juventud y el cuidado de los enfermos. Joaquina fue una mujer multifacética: ESPOSA, MADRE DE NUEVE HIJOS, VIUDA Y FINALMENTE RELIGIOSA. Ella supo plasmar en su obra una pedagogía basada en el amor. Hay un lema define la esencia de la congregación: «Amor y más amor que nunca dice basta». Esto nos identifica a toda la familia Vedruna allá donde nos encontremos.

Otro de los grandes pensamientos que guía la labor diaria de sus obras es: «Deseo abrazar las necesidades de todos los pueblos». Bajo esta premisa, sus hijas espirituales expandieron el carisma fuera de las fronteras europeas.

En Venezuela, la Familia Vedruna del Carmelo Caracas constituye un pilar fundamental de fe y acción social. Nos encontramos con presencia Vedruna en Anaco, Puerto Ordaz, San Félix y Cagua. Todos trabajando unidos para «educar, cuidar y liberar». Estos centros no solo imparten excelencia académica, sino que siembran valores evangélicos en las familias y transforma realidades desde la cercanía y la ternura.

Un elemento clave en la historia reciente de la misión en el país es su estrecha alianza con la Asociación de Promoción de la Educación Popular (APEP). Esta institución fue fundada por Monseñor Emilio Blaslov. La unión de propósitos entre Vedruna y APEP ha permitido potenciar los Talleres-Escuelas. Esto dota a miles de jóvenes venezolanos en destrezas técnicas y oficios profesionales. La entrega mutua de reconocimientos entre ambas organizaciones reafirma el compromiso de seguir brindando una formación integral. Este modelo facilita una inserción laboral ética y digna.

Para nosotros este año es muy significativo porque celebramos el año jubilar del Bicentenario que no representa únicamente una mirada al pasado. Es un impulso para proyectar el futuro con valentía con el lema “amor generoso, misión que inspira”.

Al celebrar cada 22 de mayo la festividad de Santa Joaquina recordamos de manera especial a todas las hermanas y la historia Vedruna. Es por ello que la comunidad de laicos, docentes, estudiantes y familias desea expresar unprofundo y sincero agradecimiento a todas las Hermanas Vedruna. Gracias por abrir las puertas de su misión, por su entrega generosa y por dejarnos caminar con el carisma de Joaquina en sinodalidad. Su capacidad para escuchar, acoger e integrarnos como un solo cuerpo eclesial nos permite compartir los mismos anhelos de fraternidad. Caminar juntos consagradas y laicos fortalece el compromiso de continuar haciendo vida el evangelio en cada rincón de Venezuela.

Viva Jesús, en plenitud.