Cada 17 de junio, el mundo se detiene a reflexionar sobre uno de los desafíos ambientales más urgentes de nuestra era: el Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. Instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1994, esta fecha busca visibilizar que la degradación de nuestros suelos no es un proceso irreversible, sino un llamado a la acción colectiva y comunitaria.
Este año 2026, bajo el lema internacional «Pastizales: Reconocer, respetar y restaurar», la mirada global se posa sobre ecosistemas que cubren más de la mitad de la superficie terrestre del planeta. Los pastizales son vitales para la seguridad alimentaria, la regulación de los ciclos del agua y la resiliencia ante el cambio climático. Sin embargo, la mitad de ellos se encuentra en situación de riesgo o degradación debido a la sobreexplotación, las malas prácticas de riego, la deforestación y el sobrepastoreo.
Frente a esta realidad global, que impacta directamente en las zonas rurales de Venezuela, la Asociación de Promoción de la Educación Popular (APEP) reafirma su compromiso con el cuidado de la Casa Común a la que tanto insistió el papa Francisco y ha continuado León XIV. Para nosotros, la ecología no es una materia aislada; es un eje transversal de la Educación para el Trabajo.
Educar para el Trabajo es Educar para la Sostenibilidad
En el contexto venezolano, enseñar un oficio u orientar a nuestros jóvenes hacia el sector productivo agropecuario exige un cambio profundo de mentalidad. No podemos formar a los productores del mañana con las prácticas erróneas del ayer. La desertificación de la tierra en zonas áridas y semiáridas es causada fundamentalmente por la actividad humana inadecuada. Por ello, desde las aulas y talleres de APEP, impulsamos una pedagogía que conecta el saber técnico con el respeto biocultural.
La educación para el trabajo que promovemos debe estar fundamenta en tres pilares transversales inspirados en la campaña global de este año:
- Reconocer el valor de la tierra: La salud del suelo es la base de una economía próspera, especialmente en los sectores populares y rurales. Enseñamos a nuestros estudiantes que la productividad no debe reñir con la conservación; comprender el valor ecológico de los pastizales y suelos es el primer paso para asegurar la soberanía alimentaria.
- Respetar los saberes tradicionales: Los pastizales y tierras fértiles han sido resguardados durante generaciones por comunidades indígenas y productores locales. En APEP rescatamos este valioso conocimiento ancestral, combinándolo con metodologías técnicas modernas para promover un aprendizaje respetuoso de las identidades locales.
- Restaurar mediante el hacer: La degradación de los suelos se combate con acción comunitaria y descentralizada. A través de nuestros programas de huertos escolares, técnicas de riego eficiente y manejo sostenible de la tierra, capacitamos a la juventud venezolana no solo para «emplearse», sino para convertirse en agentes de restauración ambiental en sus propias comunidades.
La desertificación en las tierras amazónicas: el peligro del punto de inflexión
En este día, no se puede dejar de pensar en nuestra Querida Amazonía. Aunque popularmente se asocia la desertificación con climas áridos, la Amazonía enfrenta hoy una silenciosa y agresiva degradación de sus suelos que amenaza con transformarla de selva tropical a una sabana degradada.
La pérdida masiva de la cobertura boscosa, impulsada por la tala ilegal, la minería y la agricultura intensiva, rompe el delicado equilibrio hídrico de la región al eliminar el efecto de «bomba biótica» que genera las lluvias. Sin la protección del dosel arbóreo, los suelos amazónicos —que son naturalmente delgados y dependientes del reciclaje de la materia orgánica de la selva— quedan expuestos al sol y a las lluvias torrenciales, lo que lava sus pocos nutrientes y acelera la erosión.
De alcanzar el temido punto de inflexión del 20 % al 25 % de pérdida de vegetación, la alteración del clima local intensificará las temporadas de sequía prolongada, reduciendo la humedad y transformando suelos que antes desbordaban vida en tierras estériles e incapaces de regenerarse, un impacto ecosistémico irreversible para la seguridad hídrica y alimentaria de toda Sudamérica.
Un compromiso con el futuro de Venezuela
Cuando la tierra se degrada, se pierden cosechas y se generan crisis sociales. Como institución dedicada al desarrollo técnico y humano de los sectores más vulnerables, en APEP asumimos los principios internacionales de participación y colaboración para mitigar este impacto.
La educación técnica en Venezuela debe ser el motor de un modelo productivo ecosocial, donde el trabajo sea sinónimo de vida, arraigo y futuro. Este 17 de junio, renovamos nuestra misión: formar manos trabajadoras que, en lugar de agotar el suelo, tengan las destrezas y la conciencia necesarias para cuidarlo y restaurarlo para las generaciones venideras.
¡En APEP, sembramos educación para cosechar un futuro sostenible!