Caracas, julio de 2026. En respuesta a la compleja realidad que atraviesa Venezuela tras los terremotos registrados el pasado 24 de junio, la Asociación de Promoción de la Educación Popular (APEP) continúa desarrollando espacios de formación orientados al acompañamiento integral de las personas y comunidades afectadas. En esta oportunidad, se llevó a cabo el taller «Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) y Primeros Auxilios Espirituales (PAE)», facilitado por la Terapeuta psicosocial Yesenia Quintero, con el propósito de ofrecer herramientas que permitan brindar una atención humana, cercana y respetuosa durante situaciones de crisis.

La jornada reunió al personal de la sede central de APEP en un espacio de aprendizaje y reflexión, donde se abordó la importancia de responder adecuadamente a las necesidades emocionales y espirituales que emergen después de una emergencia o desastre natural.

El encuentro comenzó con una dinámica participativa que invitó a los asistentes a reconocer aquello que les motiva a seguir adelante después de la tragedia. A través de un corazón simbólico, cada participante expresó las emociones que ha experimentado desde los acontecimientos del 24 de junio y compartió sus motivos para continuar construyendo esperanza en medio de la adversidad. El momento concluyó con una oración comunitaria, elevando al Señor las necesidades del país y de todas las familias que hoy enfrentan las consecuencias de esta emergencia.

Durante la formación, la licenciada Yesenia Quintero explicó que los Primeros Auxilios Psicológicos constituyen una intervención inicial destinada a aliviar el impacto emocional que viven las personas afectadas por una crisis. Más que ofrecer respuestas inmediatas, estos primeros auxilios buscan proporcionar contención, seguridad y orientación, respetando el ritmo de cada individuo y evitando cualquier acción que pueda incrementar su sufrimiento.

Entre las principales herramientas compartidas se destacó la importancia de la escucha activa, entendida como la capacidad de prestar atención plena a quien necesita ser escuchado, diferenciando entre simplemente oír y comprender profundamente lo que la otra persona expresa. Asimismo, se enfatizó la necesidad de comunicarse con sencillez, respetar los silencios, validar las emociones, evitar emitir juicios o consejos apresurados y acompañar desde la empatía.

Otro de los aspectos desarrollados fue la relevancia de fortalecer las redes de apoyo familiar y comunitario, mantener información verificada y facilitar el acceso a servicios especializados cuando la situación lo requiera. La especialista recordó que quienes brindan acompañamiento deben convertirse en espacios seguros y de confianza, preservando siempre la confidencialidad y la dignidad de cada persona.

En el ámbito espiritual, el taller presentó los Primeros Auxilios Espirituales como una respuesta destinada a quienes experimentan una profunda crisis de fe o un sufrimiento existencial provocado por la tragedia. Su finalidad es ayudar a restaurar la esperanza, disminuir el sentimiento de abandono y acompañar a las personas desde el respeto absoluto por su proceso interior.

Durante este espacio se reflexionó sobre la importancia de evitar expresiones que puedan generar culpa o confusión, como atribuir el sufrimiento a la voluntad de Dios o interpretar las tragedias como castigos divinos. Por el contrario, se destacó que el acompañamiento espiritual debe inspirarse en la misericordia, la escucha y la cercanía, invitando progresivamente a redescubrir la oración, la Palabra de Dios, los sacramentos y la vida comunitaria, siempre respetando la libertad y los tiempos de cada persona.

La formación también ofreció orientaciones prácticas para reconocer las necesidades prioritarias de quienes atraviesan una crisis, identificar casos que requieren atención profesional especializada y comprender que no todas las personas reaccionan de la misma manera frente a una situación traumática. En este sentido, se insistió en que el papel del acompañante no es sustituir el trabajo de psicólogos o especialistas, sino brindar una primera contención emocional y espiritual que favorezca el proceso de recuperación.

Para APEP, este tipo de iniciativas representan una respuesta concreta a la misión institucional de promover una educación integral que atienda todas las dimensiones de la persona. En un contexto marcado por el dolor y la incertidumbre, formar a quienes acompañan a las comunidades se convierte en una acción fundamental para reconstruir vínculos, fortalecer la solidaridad y sembrar esperanza.

Con este taller, APEP reafirma su compromiso de seguir ofreciendo espacios de formación, reflexión y servicio que contribuyan al bienestar de las personas y al fortalecimiento de las comunidades venezolanas, convencida de que la educación, la fe y el acompañamiento cercano continúan siendo pilares esenciales para afrontar los desafíos que vive el país y avanzar juntos hacia la reconstrucción social y humana.